2015.06.03
El negocio de las lavanderías de autoservicio se encuentra actualmente en auge en nuestro país debido a los nuevos hábitos sociales. La falta de tiempo o la rotación de la población son factores que conforman el escenario ideal para la proliferación de este tipo de lavanderías. Colectivos como los estudiantes, los inmigrantes o las personas que viven solas se han convertido en usuarios frecuentes de este tipo de servicios, ya que les permiten tener acceso a un lugar en el que ellos mismos pueden lavar y secar su ropa de manera rápida, sencilla y, sobre todo, de manera económica.

Teniendo en cuenta este contexto, Fagor Industrial, fabricante especialista para el sector de la Hostelería, Restauración Colectiva y Lavandería, comparte varios consejos a tener en cuenta a la hora de diseñar y poner en marcha una lavandería de autoservicio:

1. Buscar una buena ubicación: la elección del local en el que se situará la lavandería de autoservicio es importante, tanto por la zona en la que se establecerá como por sus dimensiones. Lugares como centros comerciales, apartamentos, áreas universitarias, hoteles, o zonas turísticas, se convierten en los espacios predilectos para este tipo de servicios. Respecto a las dimensiones, hay que contemplar unas medidas de entre 40 – 50 m2. Es fundamental que en este espacio se encuentre alojado un área para el lavado y el secado, además de un área destinada al doblado de ropa.

2. Elegir la maquinaria adecuada: las máquinas esenciales que se instalan en una pequeña lavandería de autoservicio son lavadoras y secadoras. Para un local del 40m2 por ejemplo, lo ideal es contar con cuatro lavadoras de funcionamiento con agua caliente, (una lavadora de 11kg de carga y tres de 14kg de carga), una secadora a gas para 11kg de carga y una columna de secado doble a gas, con dos secadoras para 16kg de carga. Esta maquinaria se complementaría con una central de pago, una máquina expendedora de productos, una encimera de trabajo para doblado de la ropa, un juego de sillas y mesita de apoyo y cestos de plástico para el transporte de la ropa húmeda.

3. Facilitar la movilidad y la iluminación: el espacio existente debe ser el suficiente para permitir el desplazamiento de manera desahogada, pero sin ser demasiado amplio, ya que estaríamos malgastando metros destinados a la maquinaria. El flujo de trabajo y transporte de la ropa de una máquina a otra debe organizarse de la forma más lógica y cómoda posible. Es interesante ubicar las lavadoras más grandes en la zona cercana a la puerta, para evitar al cliente tener que atravesar todo el local acarreando el gran volumen de prendas que puede llevar.

La iluminación es fundamental para generar visibilidad y un ambiente adecuado y atractivo para el público. A ello ayuda el disponer de amplias cristaleras al exterior.

4. Máquinas expendedoras: Algunos usuarios llevarán desde su casa los productos de lavado y suavizantes, pero la mayoría esperará encontrarlos en un expendedor automático que se deberá instalar en la lavandería. Si las máquinas de autoservicio están provistas de monederos, se deberá prever asimismo una máquina para el cambio de billetes y monedas.

5. Preparar un cuarto técnico y un almacén: como estancia complementaria es necesario habilitar un apartado en el que se podrán desarrollar otras funciones técnicas y mecánicas como:

– Acceder a las partes y zonas relacionadas con los conexionados eléctricos, acometidas de agua y gas, desagües, extracciones de las máquinas, así como para acceder al interior de las máquinas para su reparación y mantenimiento.

– Ubicar los contadores de agua y gas, acumulador de agua y cajas de conexiones.

– Acceder a las máquinas expendedoras y a la central de pago.

– Almacenar productos de limpieza del local.

– Acceder a los dosificadores automáticos de detergentes y bombas de dosificación.

6. Alinear la maquinaria: las máquinas suelen ser de diferentes tamaños y alturas, por lo que hay que contemplar unas medidas de colocación correctas. Es conveniente que las lavadoras más pequeñas se coloquen sobre un zócalo de obra
que las iguale en altura con las más altas. En cuanto a las secadoras, debido a su simplicidad de uso, basta con que sean accesibles las puertas de carga
y el panel de control, por lo que la alineación de los frontales en la pared es mucho más fácil de realizar.

7. Incluir información gráfica: es fundamental que los usuarios menos habituados a hacer uso de una lavandería de autoservicio puedan comprender rápida y fácilmente los pasos a seguir para lavar o secar su ropa. Para ello, se deberán explicar los pasos a seguir de una manera muy gráfica en un gran panel de instrucciones colocado en las paredes, sobre las máquinas.

8. Integrar elementos de seguridad complementarios: es recomendable disponer de alguna cámara de seguridad que garantice el estado óptimo de toda la instalación. Además, es recomendable instalar una alarma de seguridad, y extintores… en el establecimiento.

9. Habilitar zona auxiliar y sillas de espera: el local debe contar con una encimera o unas mesas para doblar las ropas o prendas de gran tamaño. Es importante también dotar a la lavandería de unas cestas de plástico para que el usuario pueda recoger la ropa húmeda lavada, y transportarla a las secadoras. Asimismo, para los clientes que deseen permanecer en el local mientras se realiza el proceso de lavado o secado, es recomendable disponer de una zona de espera con sillas y una mesita donde dejar algunas revistas o material para pasar el tiempo.